Ellas estuvieron aquí

Congregación de HH. de la Virgen María del Monte Carmelo – Carmelitas Calzadas

Colaboración de Rita Lloret en el Programa de Fiestas de Santa Pola de 2013

La historia se va creando con el recuerdo en el día a día de los pueblos. Cuando por negligencia o por olvido dejamos de recordar, creamos un vacío que ya nunca se podrá restituir. Con estas reflexiones me sitúo en el año 1896, en el que abren el convento las Hermanas Carmelitas Calzadas, estableciéndose en nuestro pueblo donde estuvieron impartiendo la enseñanza hasta el año 1.965. Sólo los antiguos alumnos y pocos más, recuerdan el paso por nuestro pueblo de estas venerables mujeres. He buscando en las actas del Ayuntamiento, sin conseguir ningún dato que nos dé alguna referencia para aportar a este escrito.

Siempre volviendo la vista atrás, podemos reconstruir nuestra historia. La historia de nuestro pueblo la considero muy interesante, siento gran curiosidad por saber como vivieron nuestros antecesores.

Leyendo el libro de D. Rafael Bonmatí Medina, en el que tiene registrada información del Libro de Cabildos de los existentes en la secretaria de nuestro Ayuntamiento, en el que están recogidas las sesiones del Ayuntamiento constitucional desde el 24 de junio de 1844 hasta el 30 de diciembre del año 1900. En este contexto me paro a repasar el año 1844, en que se traslada la aduana de Alicante a Santa Pola, por haber en la capital una epidemia de cólera.

Sigo hojeando en este mismo libro y encuentro que el día 19 defebrero de 1847 el ayuntamiento trató el siguiente punto para ver si convenía o no elevar a su majestad una sentida exposición pidiendo “la confirmación o ratificación de la habilitación de esta aduana subalterna por el Ministerio de Hacienda, a fin de que quede asegurada y completa su instalación puesto que en el día solo se halla por la dirección general del reino, y de este modo concluirán los sobresaltos que cada momento nos originan (…)” Habiéndose suprimido la aduana por decreto, en fecha 15 de junio del mismo año 1847, el escrito que dirigen a S.M. la Reina, en un párrafo del suplicatorio dice así : “A partir de entonces la agricultura de estos pueblos volvió a la antigua postración, los frutos sobrantes, quedaban sin salida, la miseria se aumentó, las clases menesterosas emigraban y Santa Pola se vio sumida en una miserable aldea y sus vecinos obligados a mantenerse de los mezquinos productos de la pesca que no alcanzaban para vivir unas mil almas que lo habitaban, por lo que muchos tuvieron que irse a Orán y Argel en busca de sustento”.

Visto lo cual el Ayuntamiento tomó el acuerdo de dirigir otro escrito a S.M. pidiendo fuera repuesta la aduana de 4ª clase

Después de ver la situación de nuestro pueblo en esos años, paso a leer un articulo de Dª Rosa Ballesta Leguey en el que transcribe unos datos del Fondo Documental del Instituto Nacional de Estadística, donde nos encontramos que en el Censo del año 1877, Santa Pola contaba con 4..219 habitantes “de los cuales en grado de instrucción elemental hay 71 personas que saben leer, de las cuales 42 son hombres y 29 mujeres, 711 saben leer y escribir de las cuales 460 son hombres y 251 mujeres, 3.437 no saben leer, de los cuales 1.522 son hombres, y 1.915 mujeres”

Hecha esta composición de lugar, nos trasladamos a la ciudad de Caudete. El seis de marzo de 1891, un grupo de ocho mujeres fundan una Congregación de religiosas Carmelitas Calzadas, entre ellas se encontraba la M. Elisea Mª Oliver (hoy en proceso de canonización). En Caudete empiezan su labor religiosa en el Hospital de San Diego. La siguiente casa que abren, en 1892, también en Caudete, es destinada a sede de la curia, noviciado y también colegio.

En la revista Mi Madre Parroquia que tan dignamente dirige D.Antonio Fuentes Romero, el pasado mes de julio la Hermana Aurea Mº Ferreira, nos cuenta que el primer Convento que abrieron fuera de Caudete fue en Santa Pola, el 30 de octubre de 1896, es decir fue en nuestro pueblo.

El P. Ismael Martinez Carretero escribe la biografía de Madre Elisea Oliver, como fundadora de esta congregación Carmelita. De dicho libro copio el siguiente párrafo:

“Tuvo mucho interés (Madre Elisea) en fundar en pueblos pequeños para atender a niños pobres y a la gente pobre. Prefería los sitios donde había mas miseria y mas pobres (…) Hoy es muy difícil hacernos una idea exacta de la realidad de la España de entonces y de sus pueblos. Algunos de ellos como el citado de Santa Pola, hoy es un enorme complejo urbanístico e industrial que en nada refleja la suma penuria de un pueblecito de pescadores como para despertar la compasión de las Carmelitas que allí hacen su fundación primera fuera de la ciudad de Caudete”

Para poderse mantener económicamente, solían salir a postular por los pueblos de los alrededores, teniendo que hacer muchos kilómetros a pie, soportando fríos y calores, pero salieron adelante.

Viendo a través de lo anteriormente relatado, podemos darnos cuenta de lo difícil que fueron los inicios de esta congregación.

Durante bastantes años no tenemos ningún dato sobre ellas, y volvemos a tener información a través de antiguas alumnas, alguna de ellas en la actualidad tienen cumplidos ya los noventa años y me cuentan con mucho cariño el tiempo que estuvieron en este colegio.

Estuve visitando a María Carbonell (93 años), que junto con sus hermanas fueron discípulas de las monjas, y me ha facilitado algunas fotografías de grupo. En una están de excursión en la pinada en la sierra y entre ellas está María con sus hermanas. Su madre también acompaña el grupo con otras madres de alumnos. Como se puede ver en la foto, iban niños y niñas al colegio.

Curso 1929/1930

En la segunda fotografía están en el patio vistiendo el uniforme blanco, a modo de guardapolvo o babi. Las niñas que están en los laterales van de oscuro. Este era el uniforme de gala, según me cuenta María.

María fue compañera de colegio, entre otras niñas, de Encarnita Alonso, Cecilia Bonmatí , Paquita Martinez (Paquita falleció en el mes de julio).

Al enseñarle a María la fotografía en la que está una niña y a su lado una hermana junto al piano, enseguida reconoció a Encarnita Alonso, y en la monja la profesora de música. Encarnita Alonso lleva el uniforme de gala, que anteriormente he comentado.

Hace unos años tuve una conversación con Pepita Soler, que hemos conocido como Pepita del Mañaco, mujer piadosa y muy caritativa, persona a la que yo tuve en gran estima. Falleció hace unos años. Le dije que me contara detalles sobre lo que recordara de las Hermanas Carmelitas, y me contó que en los años en que empezó la represión religiosa, las hermanas iban vestidas de seglares y no querían dejar el convento, no querían marcharse. El abuelo de Pepita que era el sacristán de la parroquia, se llamaba Roberto, y estaba preocupado por lo que les pudiera ocurrir a estas mujeres, y les propuso pasar a recogerlas cada día al anochecer y acompañarlas a su casa, donde podían pasar la noche con sus hijas, y al hacerse de día volver al convento.

Mientras pudieron lo hicieron así, pero al empeorar la situación y hacerse más agresiva, los mismos dirigentes del Frente Popular, les facilitaron unos taxis (el del Tórtola, y el otro no recuerdo quién dijo que era) para que se marcharan y no sufrieran ninguna agresión., y las hicieron marcharse del pueblo para que no sufrieran daño. Se supone que fueron a la Casa Madre en Orihuela.

Ante esta situación cabe preguntarse ¿Qué pasó con la Virgen del Carmen? ¿Dónde estuvo escondida durante ese tiempo en que estuvieron fuera las religiosas?.

Estas preguntas quedan desveladas en una visita que le hice a Antoñica, que me contó que ella era una niña cuando ocurrían estos acontecimientos. Sus padres que tenían una tienda de ultramarinos que era conocida por la tienda del “Coñero”, se ofrecieron para tener en su casa la imagen de la Virgen, dicha imagen estuvo en su habitación en un sitio discreto durante un año, hasta que ella se puso enferma y estuvo varios días en cama . Fueron sus amiguitas a visitarla y una de ellas se dio cuenta de la imagen y exclamó: “¡és la Mare Déu del Carmen!”.. Al ver la imagen las niñas, podrían decir que la habían visto allí. Entonces decidieron esconderla para evitar posibles complicaciones y que la quemaran como ya habían hecho con las imágenes de la Iglesia.

Pedro Manarel y Teresica su mujer empezaron a cavilar como proteger la Virgen. La envolvieron con mucho cuidado para que no se estropeara, metiéndola en una banasta de las que se utilizaban para la recolección de alcachofas. Así, bien resguardada, la escondieron en el taller mecánico de PedroIrastorza, sito en la calle Cervantes. En este taller había un altillo (antes lo llamaban cambra ), y allí estuvo hasta el final de la guerra. Tuvieron varios registros pero en la banasta no llegaron a mirar.

Ya dentro de la década de los cuarenta, es cuando yo inicio mi escolarización. Empiezo a ir antes de cumplir los dos años, y termino en el curso 1956/57, época en que ya el Ministerio de Educación empieza a exigir normas que hasta el momento no había. La cartilla de escolaridad empieza a ser obligatoria en este Colegio en el curso 1.954/1.955. Aún la conservo en casa, gracias a que mi madre la guardó junto con los versos que copiábamos de un libro que nos dejaban las monjas para memorizar y recitar a la Virgen Carmen durante el mes de mayo.

En esta cartilla se registraban las notas trimestrales de cada asignatura, y después se sacaba la media del curso, cosa que anteriormente no se hacía. Solo se corregían los trabajos de aritmética, de gramática y dibujo, con el clásico bien(B), mal(M) o regular(R), todo esto en la misma libreta en la que realizábamos los trabajos.

Curso 1953/54

Recuerdo que en el mes de mayo por las tardes, en la capilla, se rezaba el rosario y el ejercicio de las flores. Cuando se terminaba los rezos y cánticos, una de las niñas, cada día una niña distinta, le llevaba a la Virgen un ramo de flores, al tiempo que recitaba un verso dedicado a la Virgen, que antes he mencionado

La programación de trabajo escolar era: por las mañanas escritura, lectura, memorización etc…, y, por la tarde bordados, vainicas, tapetes de maya, y pintura sobre cristal y un largo etcétera de muy distintas labores.

Si pasamos al tema económico, hay que decir que lo pasaban muy mal. Había que mantener el colegio, era preciso ponerle parches a los desconchados que se hacían en las paredes. La economía en las familias a principios de los cincuenta era muy difícil. Habían niñas que se dejaban el colegio a los diez u once años, para ir de niñeras y aportar algunos ingresos a las casas, al tiempo que era una boca menos para alimentar. Las que iban como criaditas a ayudar en los quehaceres de las casas, cuando terminaban de recoger la cocina después de la comida, se marchaban a sus casas llevando, además de la aportación económica, una barra de pan y un huevo que les daban en la casa donde prestaban este trabajo.

Así que ante esta situación, a las monjas se les acumulaban recibos sin pagar. Cuando la necesidad apretaba a las hermanas, tenían que repasar los recibos para poder subsistir. Era entonces cuando acudían a Rafaela Jaén, que vivía al lado del colegio, además de alumna era vecina. Su madre, Margarita tenía carnicería que ella misma trabajaba y conocía las necesidades que tenían algunas de las familias en aquellos tiempos.

La madre superiora se sentaba con Rafaela y repasaban los recibos que había pendientes de pago. Cuando la madre Isabel le preguntaba a Rafaela, esta le decía cogiendo los recibos: el padre de esta niña ha tenido un mal viaje y posiblemente no contarán,(expresión que se utilizaba cuando la pesca había ido mal y no podían cubrir los gastos que ocasionaba el viaje). El padre de esta otra está enfermo y con tantos hijos, no puede sacar su casa adelante…. Y así un caso y otro, terminando por romper los recibos y hacer borrón y cuenta nueva. Además de estos casos tenían concertados alumnos/as que ya sabían que en su casa no podían pagar y los tenían escolarizados sin cobrarles.

¿Qué podían hacer para salir de este atolladero?, recurrir a las obras de teatro, en las cuales se cobraba una entrada, y que se representaban en las aulas del patio, las de los pequeños, que se comunicaban plegando las puertas de madera, quedando diáfano todo el espacio y allá al fondo el escenario que tenía como decorado un gran paisaje pintado por Vicente Orts, mas conocido por “Ojos Negros” Yo recuerdo a las mayores en la actuación de varios cuadros musicales como “De la huerta de Valencia”, “Las lavanderas” y, de teatro la representación de San Simón Stock cuando recibió los escapularios de manos de la Virgen del Carmen. Recuerdo que Manolita Bonmatí era San Simón y la Virgen del Carmen Josefina Juan a la que pusieron las vestiduras de la imagen del Carmen.

Sueños de Lilí”. Navidad de 1953

En el curso 1955/56, ya nosotras éramos las mayores .Seguía todo igual. Había que hacer reformas en el colegio, se recurría a las mismas personas, que siempre ayudaban económicamente y nosotras, a representar obras de teatro: “Broma inocente” “Camino del Veleta”, “Sueños de Lilí”, y un largo etc… combinado con música: “El pañolón”, “Las hijas de Eva” , “La Aritmética en solfa”, y algunas más. Esta última es un Capricho Lírico Musical y se representó junto con “La princesa improvisada” y “Broma inocente”, el día 30 y 31 de mayo de 1954. Como era tiempo de estrecheces económicas, hay muy pocas fotografías pero algunas hay.

«Camino del Veleta». Curso 1956/57

Al no ser suficiente con esto para cubrir los gastos, las Salinas “Bras del Port,”, D. Enrique Cuervo y D. Gerardo, y su familia, se convertían en el paño de lágrimas del colegio, y siempre estaban dispuestos a dar limosnas al centro.

Nos hemos metido ya en el tiempo en que se abre el Colegio Estatal Virgen de Loreto. Empieza a decaer el alumnado de las hermanas, con lo que se llega a tener más dificultades económicas. Los menos pudientes van al Colegio estatal y los que disponen de medios se van a la privada, pues aquí en el colegio de las monjas no pueden hacer el Bachillerato.

Podemos decir que hemos llegado al fin de este proyecto religioso, pues en los últimos años tenían pocos alumnos. No se podía mantener. Los padres de los alumnos que quedaban, como era de esperar, no se resignaban a que se fueran y les pidieron que se quedaran, al no ser posible les pidieron que al marcharse dejaran la Virgen del Carmen. Ante tanta insistencia por parte de los padres de los alumnos, las hermanas aceptaron y dejaron la imagen.

Como en aquel momento, las imágenes de la iglesia se habían retirado, Tomás Buades Ruso, en esos años Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores, se ofreció a llevarla a los almacenes de dicha Cofradía, hasta hacerle una capilla. Con el tiempo se consiguió la capilla y allí se instaló la Virgen del Carmen.

 

El «pañolón». Curso 1953/54

Anteriormente he comentado el fin de un proyecto religioso, con eso no quiero decir que se haya borrado su paso por nuestro pueblo. Santa Pola siempre ha sido un pueblo agradecido, de ahí que se le concediera el título de Villa y alguno más, por eso es triste pasar por la Capilla de la Virgen del Carmen y ver, que a pesar de que en la corona que dejaron las monjas está grabado el escudo de esta congregación, la Cofradía de Pescadores lo ha cambiado, en la decoración de la Capilla por el de otra congregación que nunca estuvo aquí.. Una hermana que fue nuestra profesora en los años 1956/57 y algunos anteriores, al venir a visitarnos se dio cuenta de que se había cambiado dicho escudo y un grupo de antiguas alumnas, entre las que yo estoy también, amablemente le pedimos en un escrito a la Cofradía de Pescadores, que subsanara este error, ya que pensábamos que se trataba de un error. Nos dieron la callada por respuesta. Pedimos audiencia y nos personamos una comisión del grupo, a la cual se nos dijo que no lo iban a rectificar.

Sigo sin entenderlo, pues creo que la historia de nuestro pueblo no se debe cambiar a capricho de cada cual. Sólo quiero terminar el escrito como lo he empezado: aunque haya quien quiera borrar su paso por nuestro pueblo…

¡ELLAS ESTUVIERON AQUI!

 

Rita Lloret Garre

Primavera de 2013

 

Bibliografía y documentación

Santa Pola. Arqueología y Museo. Alicante, 2012.

Bonmatí Medina, Rafael: Santa Pola: Siglo XIX. Temas del pasado para gente del presente. Alicante, 1991.

P. Ismael Martínez Carretero: Titulo: Elisea Mª Oliver, Carmelita- Imprime Grafisur-Los Santos de Maimona (BA) año 1990

Fotografías: María Carbonell Botella, Paco Giner, Rita Lloret Garre